NACER, ESCRIBIR TU HISTORIA Y MORIR...



jueves, 17 de febrero de 2011

Publicación desordenada de un periodista en ciernes


Hoy empieza una historia...
Juntos escuchábamos la música del local, una melodía chillona, grave y dulce al mismo tiempo, parecía bajada de los cielos y cantaba Aleluya a un ritmo relajante y animado…

En esas circunstancias corría febrero en la ciudad, era de noche, como siempre, siempre escribía por la noche y ella sin duda era mi mejor acompañante. La musa de las musas, la perla del mar, la piedra más preciosa en toda aquella selva del capitalismo postmaterialista; dulce como ninguna, malvada como ella sola; ya os hablaré de ella.

Volví a mirarla y ella como siempre bajo la cara, escondía sus ojos…esas pequeñas lunas eran sin duda mi mayor fuente de inspiración, iluminaban y ensombrecían mi mundo de una manera excepcional. Me considero todo un observador, pero aquel fenómeno superaba al resto…era tan difícil de describir que el resto parecía fácil.

Como siempre, me acerqué al ficticio piano llamado barra convencionalmente, y volví a repetir ese gesto que tantas veces había repetido esos años.
-       -¡Por favor!...¿Unos quintos?

Le di un euro, me devolvió tres cervezas bien frías, parecía un buen negocio, un intercambio de monedas que se había convertido en todo un ritual por aquellos años 10, el siglo XXI empezaba a consumirse y las cosas no iban muy bien.

Así empezaba la historia, mi historia, una tan cotidiana como la que más, una tan apasionante como ninguna. La historia de un periodista en ciernes.

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